Adolfo Bioy Casares

"A veces he pensado en buscar objetos de felicidad que no cesaran en el momento de la posesión. [...] Y, sobre este tema, llegué a la conclusión de que hay dos comunidades parejas en el mundo. Una es la de los que buscan felicidades que cesan con la posesión, que son las personas que trabajan en empresas y producen las cosas que consumimos los otros. La otra comunidad, en cambio, es la de las personas como yo, que tratamos de buscar felicidades que van más allá de la posesión".

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"[...] aunque uno tenga diecisiete años, hay una falta de pereza y una buena disposición a leer si a uno realmente la literatura y la filosofía lo atraen, ¿no?. Y a mí indudablemente me atraían mucho. Aunque, como te dije, era un poco esnob en este sentido. Alguna vez he dicho en broma que leí la Crítica de la razón pura porque me gustaba el título por lo pedante que era y porque me hubiera gustado fotografiarme al lado del libro para que quedara testimonio de que lo estaba leyendo [...]".

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"Y el año 45 fue un año notable, un año terrible, el año del 17 de Octubre. Fue un año terrible porque, antes de eso, cuando fue la Marcha de la Libertad, bueno, parecía el triunfo de nosotros. Fue una cosa espectacular, porque todo el mundo estaba en contra del peronismo, de la dictadura... No sé cómo se fue dando vuelta esa situación...
[...]
Y hay otra cosa: que el peronismo no se notaba. Quiero decir: el peronismo estaba seguramente en las fábricas , en otros lugares... No se notaba entre los escritores, entre la gente que uno veía...".

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"[...] mucha gente , que es famosa mientras vive, deja de ser famosa cuando muere: es como si esa fama hubiera necesitado de la simpatía, de la capacidad de convicción, del prestigio social, de la fuerza política, o de lo que sea, de la persona en cuestión".

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"Un día desaparecerá la Tierra, y entonces no quedará el recuerdo de Shakespeare, y menos aun el de nosotros. Así que pienso que, teniendo en cuenta todas estas cosas, nada de la vida es muy importante. Entonces, yo casi podría reducir la importancia de la vida a una idea: la idea de que son importantes las cosas que, por lo menos, nos hacen estar complacidos. Vale decir: a mí, por ejemplo, me duele algo que es cruel o es deshonesto. O inclusive algo que sea desconsiderado con otra persona: eso me duele. Entonces salvo hacer esas cosas malas y salvo hacer las que dan placer y dan alegría, nada tendría importancia. La importancia de esto es una importancia existencialista, es una importancia del momento, que después desaparecerá con nosotros y con la memoria de nosotros y de nuestros interlocutores.
[...]
Y, al fin y al cabo, ¿qué es lo que nos interesa de la supervivencia? La supervivencia es la conciencia. Y esa es la que vamos a perder el día en que nos morimos. Todo lo demás es ya un esfuerzo de la imaginación, que es agradable pero que no nos concierne".

de "Siete conversaciones con Adolfo Bioy Casares" (con Fernando Sorrentino)